Crece la fiebre por la cerveza artesanal

Crece la fiebre por la cerveza artesanal

El sector cervecero es un sector bastante fuerte en nuestro país, y esto no es algo nuevo, pues debido al clima de nuestro país es bastante común el consumo de cerveza. Si bien hay que destacar que en el norte de España suelen consumirse más otro tipo de bebidas como sidras o vinos.

España es un país de terrazas al sol, y sin sol, ya que incluso nos lanzamos a la calle si vemos las famosas estufas de terraza. El ocio de nuestro país es muy variado, y junto con lo conversadores que somos, tenemos una situación en la que el líquido dorado alcanza a muchas personas que no entienden salir a tomar algo sin cerveza.

Y dentro de los hábitos de consumos de cerveza, hay que decir que el español medio no entiende demasiado de cerveza. No es algo malo, pero comparado con nuestros homólogos belgas, alemanes o checos, tenemos un menor conocimiento de los tipos de cerveza que existen en el mercado. De hecho, muchas personas opinan que en España la cerveza se bebe demasiado fría, aunque la realidad es que esto es más por el calor que por otra cosa.

En cualquier caso, este hecho está cambiando, pues a lo largo de los años se está desarrollando una transición bastante marcada a las cervezas artesanales. Esto ha propiciado la aparición de cervecerías independientes a lo largo de nuestro país, llegando a rivalizar con las empresas cerveceras tradicionales.

Lo más interesante ha sido también que este movimiento del sector cervecero ha hecho que aumente la competitividad de las empresas que prestan servicios industriales a este sector, siendo un claro ejemplo el de Boada Tecnología Ibérica, una empresa dedicada a la comercialización, innovación y fabricación de maquinaria para la elaboración de vino, cava, aceite, cerveza, sidra y sus respectivos accesorios, quienes han tenido que aumentar su producción de maquinaria debido a la alta demanda de la industria cervecera en este último año 2018.

El crecimiento de las cervezas artesanales es un fenómeno global.

El crecimiento por el interés de las cervezas artesanas no solo es un fenómeno en España, si que no tiene una trascendencia mundial. Son muchos los factores que explican este auge por la birra artesana, y en este artículo exponemos nuestra opinión en un análisis muy personal. El boom o eclosión no ha pillado por sorpresa al mercado ya que desde hace años la tendencia era de una clara aproximación del usuario a la producción artesanal de cerveza.

De este mundo se valora no solo la calidad, si no la flexibilidad y la experimentación que han llevado a que encontremos propuestas de cervezas con aromas que van desde el chocolate, la menta, o el gengibre.

Los pocos maestros cerveceros (sobre todo de Bélgica y Alemania) que durante décadas han aguantado la presión de las grandes industrias de la cerveza han celebrado la eclosión. Durante décadas el oligopolio cervecero y la dura competencia en la distribución y colocación de las cervezas en bares y supermercados, llevó a la ruina o a la absorción de la mayoría de las cervezas nacionales.

Hoy se aplaude la recuperación de marcas ya desaparecidas como la Salve en Bilbao y que aún no perteneciendo al grupo de cervezas artesanas, explican como el usuario quiere probar nuevas propuestas.

El conglomerado de la industria cervecera española con Mahou-San Miguel, Heineken, (Cruzcampo, Heineken, Amstel), y Damm no sabe si mirar con preocupación o con alegría la eclosión de las cervezas artesanas, ya que si bien el consumo global aumenta, el sector de las microcerveceras que apuestan por un proceso sin químicos ni aditivos escuece como una pequeña herida. La realidad es que el mundo de la cerveza artesana difícilmente hará sombra a las grandes marcas, ni afectará a sus números.

Es innegable que detrás del boom hay cierto postureo, no tanto en los productores, que se afanan en conseguir una cerveza que les guste a ellos y a sus fieles, si no en el consumidor, que se jacta de ser experto en cervezas artesanas. Del mismo modo detrás del trabajo de las microcerverías hay mucho marketing. El diseño de etiquetas, la gráfica y la promoción en redes sociales hace que la simpatía por una cerveza artesana vaya unida a valores ajenos al sabor. Algo que por cierto ya venían utilizando los Grandes, con campañas publicitarias que parecían trailers de películas, como las habituales de Estrella Damm, con anuncios que se celebraban como si fueran burbujas de cava.