La evolución de las muñecas

La evolución de las muñecas

Hablar de muñecas es hablar de historia. Uno de los objetos más valorados para los coleccionistas, son las muñecas. Su larga trayectoria y evolución desde que el mundo es mundo, ha llevado a los amantes de estos artículos a coleccionarlas.

Aunque existen piezas de museo que datan de otras épocas y civilizaciones como la egipcia o griega, fue a partir del siglo XVIII que las piezas se volvieron coleccionables. Los diseños y materiales iban ganando en realismo y gusto por el detalle. Durante estos siglos pasados y a lo largo de la presente centuria, la evolución ha llegado a ser tal, que las muñecas han llegado a convertirse en algo más que meros juguetes infantiles.

De la mano de los expertos en muñecas de Diversal, hemos hecho un repaso por la evolución que han experimentado estos típicos juguetes durante los últimos siglos.

El universo de las muñecas abarca un sinfín de formas, materiales y tamaños. Sus usos van desde el citado coleccionismo hasta las terapias. Incluso en el mundo del cine, las muñecas o muñecos han sido objeto, tanto de anhelos y sueños como de horror y pesadilla.

Cabe destacar muñecas de la talla de Mariquita Pérez, archiconocida muñeca cuyo apogeo despegó tras la Segunda Guerra Mundial, o el más conocido por todos Chucky. Ese muñeco diabólico que causó en su momento tantas risas como pesadillas.

Los Pin y Pon, barriguitas o las simples muñecas recortables que hacían las delicias de las niñas más humildes e imaginativas. Juguetes de época que inician su andadura en la Inglaterra de siglo XVIII donde la madera, empezó a ser el material de elección para fabricar las primeras muñecas. El detalle era un signo característico de estas muñecas y algunos muñecos que también se fabricaron.

Quienes se encargaban de crear estos juguetes para sus hijas, solían ser los papas más mañosos. A cargo de las madres se encontraba el vestuario. Poco a poco, se cuidaron menos los detalles en su fabricación comercial y las muñecas de madera dejaron de tener protagonismo.

Existen piezas de colección muy valoradas que muestran con que minuciosidad se elaboraban algunas de ellas. Los dedos bien definidos, los rasgos de la cara perfilados y vestidos de la época para vestirlas eran las cualidades de las que gozaban.

El siglo XIX y la porcelana china

A mediados de siglo, la coexistencia entre muñecas de porcelana dieron lugar a una tendencia que prevalece a día de hoy. Las muñecas de porcelana fueron, son y serán artículos de coleccionista asociados desde sus orígenes a las clases sociales más pudientes.

Su peculiar porcelana blanca y brillante, enarbolada por un pelo negro y ojos oscuros, competían con las muñecas europeas, con un tono más matizado y un pelo que ofrecía menos contraste. Los peinados de las muñecas chinas, eran de corte extravagante y contaban con adornos y tocados.

A finales de siglo, el habitual pelo negro, se fue sustituyendo por otros tonos, de igual modo que los rasgos fríos y adultos de las muñecas, se fueron aniñando y dulcificando.

El cuerpo de estas muñecas, generalmente se hacía de madera o trapo, a este se añadía la cabeza de porcelana y con los años, aparecieron modelos diferentes en cuanto lo que representaban. Podían encontrarse muñecas adultas, bebes o las que representaban un personaje.

Las más elaboradas y logradas, contaban ya con pelo natural, peinados y vestuarios que poseían hasta el más mínimo detalle. Tamaños, colores y representaciones cada vez más variadas.

A lo largo del siglo diecinueve, las muñecas de porcelana china, dieron paso a una evolución más que notable al tiempo que las europeas, ganaban terreno y abrían su propio hueco en el mercado.

El trapo era el mejor juguete

Las muñecas de trapo deben haber existido desde los orígenes del hombre. Lo más probable, es que desde que empezaron a utilizarse las pieles como vestimenta, las muñecas hicieran su aparición.

Algunos museos cuentan con piezas datadas en la época romana. En cualquier caso, la América del siglo XIX empezó a fabricar en masa muñecas de trapo. Asequibles a todos los bolsillos, fáciles de hacer y achuchables. Mulliditas y en numerosas ocasiones, de fabricación casera. No hace falta más que tela un poco de maña para poder hacerse una de estas muñecas.

Rellenas de paja, algodón o trapo, la confección de estas muñecas necesitaban de aguja e hilo. Las caras podían ser pintadas y en ocasiones, bordadas. A diferencia de las muñecas de porcelana, las de trapo eran más utilizables. No eran tan frágiles y no corrías riesgo de que su carita se rompiera en mil pedazos. No contaban con vestuario para cambiar salvo que se lo hicieran aparte, pero eso hacía que sus poseedoras se ocuparan de vestir a sus muñecas.

El siglo XX el boom de las muñecas

A lo largo del pasado siglo, las muñecas han ido evolucionando en distintas direcciones. Materiales clásicos como la porcelana siguen vigentes. Muñecas clásicas como la Mariquita Pérez surgieron a lo largo de este siglo.

Las tendencias fueron cambiando y la concepción de la muñeca fue desembocando en crear estéticas perfectas como la archiconocida Barbie y sus competidoras. Muñecas articuladas, estilizadas y con largas melenas que podías peinar y moldear.

Complementos de toda categoría, desde casas a vehículos. Con el tiempo, la muñeca no podía estar sola y le dieron un muñeco para formar una familia. La imaginación que fomentaba jugar con muñecas se hizo todavía más visible a lo largo del siglo pasado.

Muñecos que semejaban bebes y hasta se hacían sus necesidades. Contaban con pañales y biberones, entre otros artículos. Muñecas miniatura que podías llevar en masa por lo poco que ocupaban.

Hacia finales del siglo, las formas cambiaban. Poco a poco se fue dando paso a muñecos cabezones con cuerpos miniatura. Ojos grandes y nariz y boca pequeños. De materiales y proporciones menos aceptables en lo que a realismo se refiere. Muñecas y muñecos para jugar y coleccionar.

Durante el siglo XX aparecieron todo tipo de muñecas, mas infantiles, mas adultas. Para niños, para niñas, para madres, para jugar o solo para decorar. Los materiales como la porcelana dieron paso a los materiales sintéticos como el plástico y la elaboración, dejo de ser producciones pequeñas, para hacer fabricación en masa. Se perdió el gusto por lo exclusivo. Si salía una nueva muñeca, todo el mundo podía hacerse con una.

El renacer de la muñeca

Pese a no haber caído nunca en desuso, el sector de las muñecas y muñecos, ha resurgido con fuerza. Siguiendo en el mercado todos los tipos de muñecas reseñados (y los que nos dejamos en el tintero), los Reborn son ahora los muñecos de moda.

De tinte realístico y con un extrema similitud con un bebe real, estos muñecos fabricados en materiales blandos y moldeables hasta el extremo, son los reyes. Con un uso que pasa del juego a la terapia, los muñecos de diseño y casi al gusto que se pueden encontrar en el mercado, dan fe de la verdadera evolución que ha sufrido la muñeca.

Queda patente, que si la muñeca es un artículo de coleccionista a todos los niveles, es por ir acorde a cada época. En el mundo del coleccionismo, lo más difícil y exclusivo es lo que más gusta. De ahí que los modelos más antiguos, raros y difíciles de encontrar, posean mayor valor.

Contar con una colección de muñecas, es poseer los pasos de la evolución de un juguete que, época a época ha ido dejando su impronta. Desde el barro o la madera, hasta el vinilo están presentes en la historia de la muñeca.