Cuando planificamos una reforma pensamos en cómo deben quedar las habitaciones de la casa y pedimos o calculamos un presupuesto. En ocasiones, no le prestamos la atención que se merece a la calidad de los materiales que usaremos en la obra. Esto es un error.
Como bien es sabido, los materiales de construcción tienen diferentes calidades. Incluso, dentro de un mismo material, podemos encontrar diferentes productos. Una de las diferencias más importantes entre una vivienda de alta gama y otra de calidad estándar son los materiales que se han empleado en su construcción.
Mientras en muchos pisos de barrios, escuchamos los ruidos y las voces de nuestros vecinos a través de las paredes, las habitaciones de los chalets de lujo están casi insonorizadas. Estas viviendas de mayor calidad suelen presentar menos problemas de humedades o fugas de aire o de calor. La razón de ello hay que encontrarla en los materiales y en los procesos que se han empleado en su edificación. No tanto en la decoración o en los acabados.
Esto también sucede en las reformas. Los técnicos de B.M. Constructora, una constructora de Murcia especializada en reformas integrales, señala en el blog de su página web que la calidad de los materiales juega un papel fundamental en el éxito y longevidad de cualquier reforma.
Es lo que puede marcar la diferencia entre que una reforma consiga la finalidad para la que fue pensada o no. Lo que puede hacer que nos dure en el tiempo, o que no sea más que un parche provisional.
Cuantas veces ha pasado que una familia se ha gastado parte de sus ahorros en reformar el baño o la cocina, y un par de años después han tenido que volver a acometerla porque los muebles se han empezado a estropear o porque se atascan las tuberías.
Sabemos que una reforma implica un gasto importante. A veces, para ahorrarnos algo de dinero, escatimamos en la calidad de los materiales. Esta decisión puede ser contraproducente. No digo que ahora tengamos que ir a comprar lo más costoso que encontremos en el almacén, pero sí que hagamos las compras con cabeza.
Estos son los criterios que deben reunir los materiales que compremos para reformar nuestra casa.
Durabilidad y resistencia.
A la hora de comprar los materiales de construcción debemos pensar en la función que va a cumplir, la parte de la casa donde los vamos a colocar y en las características particulares de la vivienda.
Así, por ejemplo, para materiales que van en el exterior o que estarán a la intemperie, debemos preocuparnos porque sean resistentes a la lluvia, al sol y a la oxidación. Mientras que en elementos que van en el interior, debemos valorar que soporten los golpes y la acción de los productos de limpieza.
Para la encimera de la cocina, siempre será más duradera una fabricada en mármol, que una de formica. Los muebles de maderas nobles duran mucho más tiempo que los que están fabricados con conglomerado. Un tabique de ladrillo siempre es más resistente que una pared de pladur.
Si tenemos dudas respecto a las propiedades de un material, debemos saber que vienen especificadas en la etiqueta y en las instrucciones del fabricante. La información que viene en la ficha técnica del producto es bastante fiable, no contiene datos falsos, ni exageraciones. Ya que en el caso de que se descubran, el fabricante puede exponerse a cuantiosas sanciones administrativas.
De todos modos, el asesoramiento de profesionales es uno de los mejores recursos que tenemos a nuestro alcance para dar con materiales que nos resulten útiles y que tengan una cierta calidad.
Que cumplan las normativas.
La fabricación, importación y venta de materiales de construcción está bastante controlado por la Unión Europea. Un producto que cumple todas las exigencias comunitarias viene identificado con el sello CE.
La revista Cic informa que el Consejo Europeo aprobó, el 5 de noviembre del 2024, un nuevo reglamento de productos de construcción con el objetivo de uniformar las normativas internas de los países.
Esta es una buena noticia para los consumidores españoles y los de otros países como Portugal o Polonia, que no viven en una de las grandes potencias industriales del continente. El nuevo reglamento nos viene a decir que los materiales de construcción que se venden en España tienen los mismos estándares mínimos de calidad que los que podríamos comprar en Francia o en Alemania.
El nuevo reglamento pone especial hincapié en el tema de la información técnica tanto a nivel físico como digital. Las características de cualquier producto de construcción deben venir reflejadas en el etiquetado y en la ficha técnica que el fabricante ha de colgar en su página web.
Esto nos ayuda a recabar información antes de efectuar la compra. Si queremos comprar azulejos para alicatar el baño, podemos investigar las más adecuadas por internet, en lugar de ir al almacén a ciegas.
Este reglamento regula también el pasaporte digital. Un documento que debe contener las características del material y que es imprescindible para que pueda entrar y circular por la Unión Europea.
La normativa comunitaria refuerza el papel de vigilancia que deben realizar los Estados para que se cumpla la normativa. Labor que en España se realiza a través del Ministerio de Industria, el Ministerio de Consumo y los órganos competentes de las comunidades autónomas. Con este reglamento, los consumidores estamos más protegidos.
Eficiencia energética.
La eficiencia energética hace referencia a la reducción del consumo de energía de una vivienda o edificio en su uso. Además de beneficiar al planeta, pues supone un menor gasto de energía y, por tanto, menos contaminación y un menor agotamiento de los recursos naturales, para los consumidores representa más confort y un ahorro en el pago de los suministros energéticos.
Hay determinadas acciones, que se realizan en las reformas, que pueden hacer que mejore la eficiencia energética de nuestro hogar. Me refiero a sustituir las ventanas antiguas por unas nuevas de PVC o a reforzar el aislamiento de paredes, techos y muros exteriores con técnicas novedosas como el insuflado.
Para la Unión Europea, la eficiencia energética es una preocupación de primer orden. Ya no solo por su compromiso por cuidar el planeta, sino porque Europa es dependiente energéticamente. Sobre todo respecto a los hidrocarburos. La quema de gas natural continúa siendo la principal fuente para producir electricidad en el viejo continente. La carestía que han alcanzado los combustibles fósiles a raíz de los conflictos de Ucrania y de Gaza está haciendo que los Estados europeos se endeuden cada vez más.
Desde el 2021 se ha vuelto más rigurosa la certificación energética de los edificios y viviendas. El objetivo de la Comisión Europea es que se construyan edificios con “cero emisiones.” Esto está influyendo en la fabricación de materiales de construcción. Muchos fabricantes incluyen en el etiquetado información relativa a la repercusión que sus productos tienen en la mejora de la eficiencia energética. Por otro lado, se están investigando nuevos materiales que reduzcan la demanda energética de los edificios. Dando lugar a nuevos productos para la construcción, que se han dado en llamar “materiales de cambio de fase”.
Materiales sostenibles.
El banco BBVA señala en su página web que la sostenibilidad está redefiniendo el presente y el futuro del sector de la construcción. Aparte de la arquitectura sostenible, que ya es toda una corriente asentada dentro de la arquitectura, la sostenibilidad se está dejando notar en la fabricación de materiales de construcción. Esto lo podemos ver en el uso de materiales naturales, materiales reciclables y materiales de proximidad.
La sostenibilidad está implicando una vuelta al uso de materiales y técnicas tradicionales, pero abordadas de la tecnología y los procedimientos del siglo XXI.
Un ejemplo de ello es la popularidad que está alcanzado la cerámica en el recubrimiento de exteriores. La cerámica procede del barro, la tierra, un material abundante en nuestro planeta. Además, es un material reciclable, por lo que se puede procesar para fabricar nuevo material de construcción.
En el litoral mediterráneo, incluida Andalucía, se sigue utilizando la cal para recubrir el exterior de las casas unifamiliares. La cal es un aislante y desinfectante natural, que contribuye a potenciar la eficiencia energética de las viviendas.
Junto a estas técnicas ancestrales se están desarrollando fibras de origen vegetal que complementan la acción del ladrillo y del hormigón, y que proceden muchas veces de residuos provenientes de la actividad agraria o industrial.
El uso de materiales reciclables es otra de las manifestaciones de sostenibilidad. Los sacos de escombros se están convirtiendo en un recurso para poner en marcha determinadas ramas de la economía circular. Estos residuos, convenientemente tratados, sirven de base a ciertas industrias para producir nuevos materiales para la construcción o para otras áreas del consumo.
Por otro lado, el uso de materiales de proximidad, proveniente de fábricas o almacenes locales, lo que reduce el transporte y, por tanto, las emisiones de CEO2.
Todas estas características, de las que estamos hablando, hacen que nuestras reformas sean más duraderas, más resistentes y que protejan el planeta.