El modelo de empresa low cost ha llegado a España para quedarse

El modelo de empresa low cost ha llegado a España para quedarse

En la actualidad puedes encontrar casi todo en el mercado a muy bajos precios. Desde boletos de avión, hasta la comida, prácticamente cualquier producto o servicio puede presentarse bajo la denominación “low cost.”

Hoy en día, casi todas las marcas tienen  sus ofertas low cost y nuevas marcas con esta modalidad ser lanzan al mercado para unirse a la guerra de precios. Y es que aunque los expertos la tildaron de moda pasajera durante la crisis, esta nueva forma de negocio se ha sabido instalar en el mercado español.

De hecho, Josep. F. Valls, profesor del departamento de Marketing en ESADE, explica que “Se trata de una estrategia que se va a mantener durante los próximos veinte años”.

Una de las razones es que al llegar la recuperación de la demanda interna y la relativa mejora económica, el modelo supo reinventarse de nuevo y mantener su atractivo para los españoles.

Valls explica que la reducción de costes enfocada a la comercialización de productos más baratos echó a andar a principios del siglo XXI, de la mano de un cambio en la mentalidad consumista. «En esos años se rompe el equilibro entre calidad-precio y se implanta la relación entre precio y valor, cuánto estás dispuesto a pagar por comprar algo,» asegura el experto.

Tras el desgaste de los primeros años, algunas compañías han intentado incrementar el precio medio del mercado y mantenerse como una «low-cost» más cara; otras han ajustado precios y un tercer grupo han desdoblado sus marcas, creando firmas especializadas en este modelo.

Así, las marcas han combatido con éxito el rechazo de los clientes hacia este tipo de oferta, a las que antes tildaban de cutre.

La estrategia de este tipo de negocio ha sido eliminar todos los costes que no son valorados por los consumidores, como dice Rosario Silva, profesora de Estrategia Empresarial de IE Business School, “No dan lo mismo que otras compañías, pero ofrecen un servicio muy valorado.”

¿Cómo funciona el modelo de negocio low cost?

  • Reduce al mínimo su estructura de costos. El objetivo es poder bajar los precios sin que el público note un descenso de la calidad.
  • Mantiene el margen de beneficio.Ofrecen precios baratos controlando los gastos, en vez de recortar las ganancias.
  • Oferta lo básico. Buscan que el producto o servicio vendido satisfaga la necesidad elemental que busca el consumidor y nada más, no lleva añadidos ni complementos que inflen su coste.
  • Se aprovecha de Internet. Otra de sus características es que buscan prescindir de las oficinas comerciales y apuestan por las nuevas tecnologías. La mayoría de las empresas de bajo coste se relaciona con sus clientes casi exclusivamente a través de la red, por ejemplo ofreciendo la Atención al Cliente por las redes sociales.

Aerolíneas low cost por las alturas

Entre los negocios low cost más populares hoy en día, están las aerolíneas. Estas, aunque no ofrecen servicios tan personalizados como otras aerolíneas, se mantienen en un rango más que aceptable de calidad y el cliente ha sabido valorarlas por sus precios amigables con el bolsillo.

Estas aerolíneas cumplen a la perfección la teoría del bajo coste: ofrecen un servicio muy básico y cobran por casi todo, pero a la vez ofrecen variedad de destinos disponibles a la mano del cliente.

Algunas de estas aerolíneas son las que más pasajeros transportan en España, e incluso se jactan de estar poniendo en marcha variedad de nuevas rutas.

Pese a estar rodeadas en muchas ocasiones de polémica, no se puede negar que han logrado hacerse un hueco en el mercado nacional. Incluso, las aerolíneas low-cost superan ya a las tradicionales.

La nueva figura de los gimnasios low cost

Otro nicho al que el modelo de negocio low cost llegó pisando fuerte fue al de la salud, siendo los líderes de la lista, los gimnasios low cost; los cuales han seguido una línea de crecimiento exponencial en los últimos años.

Esta nueva modalidad de gimnasio utiliza el factor minimalista para ofrecer servicios de calidad, a muy bajos costos a sus clientes.

La realidad es que para entrenar no se necesita contar con toda la variedad de máquinas del mercado, y los aficionados a los gimnasios lo saben.

Así, los gimnasios low cost se encargan de comprar una variedad limitada de maquinaría en masa, y combinan servicios básicos y poco personalizados con calidad y precios muy accesibles, para posicionarse como los preferidos por el público.

Su éxito también viene de la mano de la cantidad de información al acceso del público. En la actualidad, los clientes no necesitan un entrenador, ni demasiada variedad de máquinas para ejercitarse, ya que cuentan con aplicaciones que los guían paso a paso en las rutinas de ejercicios que deben hacer para lograr los resultados deseados, y cientos de programas de entrenamiento en Internet que hasta les dicen como lograr ejercitarse con lo que tengan a mano.

Gastronomía low cost en ebullición

Por supuesto, el mundo de la gastronomía también incursionó en este tipo de negocio y ahora son muchos los locales de comida que tienen ofertas de este modelo.

Un contexto de crisis en la que buscar experiencias gastronómicas asequibles, Internet y una nueva generación de clientes son algunos de los factores que han ayudado a este boom de restaurantes de decoración cuidada a precios contenidos.

Puedes reconocerles por el estilo de su local, al que solemos llamarle “hipster” y que ofrece esa vibra tan vanguardista y original con la que el público joven se siente tan atraído. Sillas retro de diferentes modelos, paredes de ladrillo y tuberías a la vista del público son algunas de sus marcas características.

Aquí, Cool Bakery, franquicia de panadería low cost, le llama a esta tendencia “modelo de negocio sostenible,” vendiéndosela a su público como un modelo de negocio con bajas inversiones, mucha calidad y un lugar afianzado en el mercado.

Los productos son de alta calidad, la economía es rentable y se han hecho de un nicho entre los consumidores figurando como “los nuevos fast food,” según David Moralejo, redactor jefe de la nueva revista gastronómica Tapas.