Trabajar con un mentor acelera los resultados de un negocio.

Mentor

A menudo los emprendedores tenemos la sensación de que estamos solos ante el mundo y las circunstancias. Hasta que un negocio empieza a dar resultados, el emprendedor parece que está viviendo una larga travesía en el desierto. Esto pasa porque quiere. El mentor es una figura que le acompaña en ese camino y le ayuda a recorrerlo en menos tiempo.

La figura del mentor está largamente extendida en la historia. Presente en multitud de ámbitos de la vida, ya no solo del mundo empresarial.

En Asia central, desde la antigüedad, antes de que un monje budista saliera del monasterio para recorrer los pueblos y aldeas, y se mezclara con la gente, difundiendo las enseñanzas de Buda, contaba con la ayuda de otro monje experimentado, que había vivido aquella experiencia y le había iniciado en su camino espiritual. Una vez el discípulo emprendía su propio caminar, el maestro (mentor) no lo abandonaba. Estaba allí para cuando lo necesitara, para orientar sus pasos y disipar sus dudas.

Las grandes figuras del flamenco y del blues, músicas populares, se forjaron a la sombra de un mentor. Un músico que les enseñó todo lo que sabía y que les dejó volar, en vuelo controlado, cuando el guitarrista, cantante, cantaor o bailaor ya estaba preparado.

El guitarrista Muddy Waters, el principal exponente del blues de Chicago, acogió en diferentes momentos de su carrera a jóvenes guitarristas como Jimmy Rogers o Buddy Guy, que luego brillaron con luz propia.

El bailaor flamenco Antonio Gades se formó al lado de Antonio, el bailarín, y más tarde actuó como mentor de bailaoras como Cristina Hoyos y María Pagés.

Enseñar a otros, como enseña un mentor, que no es un simple maestro, es una de las tareas más hermosas que puede realizar cualquier profesional con experiencia.

El mentor frente al coach.  

El mentor hoy en día convive con el coach, dos servicios de asistencia y orientación que a menudo se confunden. Sin embargo, parten de fundamentos distintos, como bien explica el blog del Banco Santander. El coach es un entrenador. Alguien que marca el ritmo de trabajo y vela porque las etapas se cumplan. Tiene una gran capacidad de análisis, y puede ajustar las medidas para que el progreso de su cliente se efectúe según lo previsto. Un coach no tiene por qué ser un profesional del mismo ramo. Tan solo ha de demostrar habilidades de dirección que faciliten la evolución del tutelado. Digamos que se basa en aplicar la metodología deportiva a otras áreas como el mundo de la empresa.

El mentor, en cambio, sí es un profesional experimentado, perteneciente al mismo ramo que el profesional al que asesora, y que pone toda su experiencia a disposición de su cliente.

Toni Sánchez, un empresario con más de 30 años de trayectoria en el mundo empresarial, que en la actualidad trabaja ofreciendo servicios de formación y mentoría online para jóvenes emprendedores, pone en valor la experiencia y el saber hacer acumulado en el ejercicio de la función del mentor.

El mentor, por supuesto, puede y debe preocuparse porque se cumplan las etapas de un plan, pero su orientación no la ejerce principalmente mediante el uso de herramientas de análisis, sino basándose en el aprendizaje que le ha proporcionado su carrera profesional.

No queremos entrar en valorar, si es mejor un coach o un mentor. Digamos que siguen enfoques y metodologías distintas. Lo que sí podemos afirmar es que recurriendo a estos servicios externos, los resultados de un proyecto empresarial varían cualitativamente. Esa sensación de soledad, que acompaña al emprendedor, se disipa.

Las funciones del mentor.

Para comprender qué es un mentor, nada mejor que detenernos en valorar las tareas que forman parte de su trabajo. Estas son sus principales funciones:

  • Orientar al emprendedor en la toma de decisiones. El mentor ayuda al emprendedor a analizar opciones, valorar riesgos y anticipar consecuencias, aportando su experiencia directa.
  • Aporta experiencia práctica. Más allá de la teoría, el mentor comparte aprendizajes reales, errores cometidos y casos de éxito en situaciones similares que él ha vivido.
  • Definir objetivos y prioridades. Colabora en el establecimiento de objetivos realistas y en la organización de prioridades, evitando la dispersión habitual en las primeras etapas de un negocio.
  • Detecta debilidades y oportunidades. Desde esa posición externa e imparcial que ocupa, el mentor identifica puntos de mejora, carencias en el proyecto y oportunidades de crecimiento que el emprendedor puede pasar por alto.
  • Acompañar en momentos de cambio o de crisis. Una circunstancia en la que las empresas suelen recurrir a estos servicios es cuando tienen que encarar un cambio importante o atraviesan por un mal momento. En estos casos, el mentor ofrece su apoyo, pudiendo superar la situación con mayor rapidez.
  • Crecimiento profesional del emprendedor. El mentor trabaja habilidades como liderazgo, gestión del tiempo, comunicación, negociación y control emocional, que son fundamentales para dirigir un negocio.
  • Ayudar a validar ideas y modelos de negocio. Contrasta la viabilidad del proyecto con la situación del mercado antes de realizar grandes inversiones.
  • Facilita contactos. Uno de los principales activos del mentor son los contactos que ha establecido a lo largo de su carrera. Contactos que, muchas veces, pone a disposición de su cliente, agilizando, de esta manera, su actividad empresarial.
  • Fomenta la autonomía y la responsabilidad. Este es un punto importante. El mentor no toma decisiones por el emprendedor, sino que le ayuda a pensar mejor para que gane confianza en sí mismo.
  • Servir de referencia. El mentor actúa como un ejemplo, inspirando a su cliente para que pueda emprender su propia carrera.

Beneficios para el emprendedor.

Como hemos venido diciendo desde el principio, con la asistencia de un mentor, los proyectos maduran antes y el emprendedor puede ver de una manera más pronta los frutos de su trabajo. En especial, en aquellos emprendedores noveles o que se introducen en un nicho que no conocen en profundidad. Estos son algunos beneficios de trabajar con un mentor:

  • Visión externa y objetiva. Un mentor aporta una mirada independiente sobre el negocio, libre de la carga emocional que suele tener el emprendedor. Esto permite analizar los problemas y las oportunidades con mayor claridad.
  • Ahorro de tiempo. Gracias a su experiencia, el mentor ayuda a evitar fallos comunes y decisiones precipitadas. Aprender de los errores de otros, acorta procesos y acelera el crecimiento del proyecto.
  • Mejora en la toma de decisiones. El acompañamiento del mentor facilita evaluar alternativas, anticipar consecuencias y elegir opciones más alineadas con los objetivos del negocio, reduciendo la incertidumbre.
  • Desarrollo de habilidades personales y profesionales. Trabajar con un mentor refuerza competencias clave como el liderazgo, la comunicación, la gestión del estrés o la capacidad de negociación, esenciales para dirigir una empresa.
  • Mayor claridad estratégica. El mentor ayuda a definir prioridades, establecer metas realistas y mantener el foco, evitando la dispersión y el desgaste que generan las tareas mal organizadas.
  • Apoyo y motivación continuos. Contar con alguien que acompaña, escucha y comprende los retos empresariales, refuerza la confianza del emprendedor y mejora su capacidad para superar momentos difíciles.

El reto de emprender hoy en día.

La economía se desarrolla en un mercado cada vez más global y digitalizado. Parece que hoy en día es más fácil emprender que antes. Para algunos negocios, como los digitales, el nivel de inversión es menor. Sin embargo, también nos enfrentamos a una mayor competencia.

Después del primer escoyo de la financiación, la revista Forbes menciona que el principal desafío al que se enfrenta el emprendedor es tiempo, tiempo y tiempo. Dirigir un negocio lleva horas. En los primeros estadios del proyecto, el emprendedor tiende a asumir una gran carga de taras. Bien porque no tiene dinero suficiente para contratar personal, o bien porque quiere tenerlo todo bajo control. También, si es nuevo, los trabajos le costarán más tiempo realizarlos. En ese tiempo de trabajo se incluye el aprendizaje, el conocimiento del sector.

Un aspecto que los nuevos emprendedores suelen obviar es que poner en marcha un proyecto implica toda una combinación de tareas, para las que muchas de ellas, el emprendedor no tiene preparación. Aparte de prestar un servicio o realizar una producción, debe llevar al día todo el tema administrativo y burocrático, debe captar clientes y tratar con colaboradores.

Todo esto se da un mercado en constante movimiento. Donde las innovaciones tecnológicas y las tendencias en cuanto a gustos y preferencias de los clientes van marcando el ritmo de los tiempos. Una idea de negocio que en un momento dado puede resultar prometedora, pasado unos meses, puede quedarse obsoleta. No incorporar las novedades puede hacer que el servicio del emprendedor pierda todo interés para los clientes potenciales.

Por estas razones, tener alguien a tu lado con experiencia, puede marcar la diferencia. Aunque el mercado esté en movimiento, todo el bagaje acumulado que le ha reportado su trayectoria facilita la adaptación a los cambios.

No podemos decir que contar con un mentor sea una condición imprescindible para emprender un negocio, pero sí es una asistencia totalmente recomendable.

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